El Barcelona tenía una prueba de carácter este lunes en Montilivi con el objetivo de recuperar el liderato en LaLiga, entonces provisoriamente a manos del Real Madrid tras su triunfo por 4 a 1 ante la Real Sociedad del sábado.
Vencer a un Girona que estaba apenas dos puntos por encima de los puestos de descenso no parecía un desafío mayúsculo, pero el elenco blaugrana venía de sufrir una goleada contundente a manos del Atlético de Madrid en la primera semifinal de la Copa del Rey (0-4). Por eso, el duelo era vital para conocer la capacidad de reacción de un equipo culé poco acostumbrado a las derrotas humillantes.
Sin embargo, y contra el pronóstico de casi todos, el Barcelona se vuelve a Cataluña con otra derrota y, nuevamente, una que preocupa mucho.
Los dirigidos por Hansi Flick no mostraron la voracidad que los caracteriza y dejaron crecer a un Girona que se agrandó con el correr de los minutos, al punto de que, en vez de un monólogo blaugrana, vimos un entretenido partido de ida y vuelta donde los dos equipos tuvieron sobradas chances de abrir el marcador.
Sí es cierto que el Barcelona pareció más cerca de lograrlo en el primer tiempo, pero el poste le negó el grito al brasileño Raphinha, que volvió a la titularidad tras tres ausencias seguidas por lesión. La oportunidad de oro les llegó a los visitantes en el descuento de la etapa inicial, con un penal del que se hizo cargo Lamine Yamal. Pero el primer gran grito en el estadio no fue de gol sino de alivio, cuando el balón se estrelló en el palo.
El Barcelona logró finalmente la ventaja que merecía en el minuto 59, cuando Pau Cubarsí convirtió el 1-0 de cabeza tras asistencia de Koundé. Esa fue de las últimas señales positivas que entregó el equipo catalán en el partido.
Y es que con la desventaja apareció lo mejor del Girona. Tres minutos después del 0-1 llegó el empate, obra de Thomas Lemas a instancias de un pase atrás de Vanat. Luego llegó un concierto de paradas de Joan García, sin las cuales el partido se hubiera puesto mucho peor.
El premio para el equipo local llego a tres minutos del final, cuando Fran Beltrán convirtió el 2-1 con un disparo certero que venció la inspirada tarde del portero blaugrana. Es cierto que en el nacimiento de la jugada pareció haber un fuerte pisotón de Claudio Echeverri, pero ni el juez ni el VAR lo consideraron de esa manera.
En los minutos finales hubo tiempo para un par de intentos de Ronald Araújo y Lewandowski, pero la estrella del desenlace acabó siendo el tremendo patadón que Joel Roca le propinó a Yamal y que le valió una tarjeta roja directa.
El 2-1 ayudó al Girona a despegarse a cinco unidades de la zona roja de la tabla y, al mismo tiempo, a quedar a solo dos puntos de los puestos de clasificación a competiciones europeas. Al Barcelona, por el contrario, le costó la cima de LaLiga, donde ahora descansa el Real Madrid.
Una racha que no se veía desde octubre
Después de seis triunfos en fila (combinando LaLiga, Copa del Rey y Champions League), el Barcelona lleva ahora dos derrotas consecutivas, algo que no le sucedía desde octubre pasado, cuando perdió en casa ante el París Saint-Germain por la Liga de Campeones y luego ante el Sevilla como visitante, en una dolorosa tarde que terminó 1-4.
Sin embargo, el momento en que caen estas dos caídas es aún peor que aquel de octubre. El conjunto culé mira ahora la espalda del Real Madrid en LaLiga y está obligado a una epopeya ante el Atlético de Madrid para sobrevivir en la Copa del Rey.
Todo esto al tiempo que se prepara para los octavos de final de la Champions, donde el destino podría ponerlo cara a cara con el campeón defensor, el París Saint-Germain de Luis Enrique.





